miércoles, 22 de abril de 2009

Microcuento (30minutos comenzando... ¡ya!)

Tendría ocho años la primera vez que fui a Baigorrita. Me acuerdo bien de la tarde en que Luciano me invitó a un picadito en el club porque a mitad del primer tiempo, el Rulo, uno de sus amigos gritó
- ¡La Avispa gigante! ¡La Avispa gigante!
Y todos salimos corriendo. Yo no vi, ni entendí nada, pero corrí.
Cuando Luciano se calmó le pregunté ¿Qué es la Avispa gigante? Me miró sorprendido y me dijo:
-¿En serio no sabés qué es?
Y justo entró su mamá y le hizo una seña de silencio como la de las enfermeras de los cuadros de los hospitales.
-Si te cuento me va a picar, perdoname-me dijo Luciano y me palmeó el hombro como si me diera el pésame.
Al día siguiente, domingo, fuimos a misa. Bostecé todo el tiempo y casi me dormía cuando escuché al cura decir:
-Y que el Señor nos proteja de la Avispa gigante. El silencio que había hasta ese momento desapareció porque todos comenzaron a persignarse y a decir algo que no comprendía. Las más efusivas eran las viejas de los primeros bancos.
Me quedé duro, y Luciano medio desesperado, me agarró la mano derecha y la colocó en mi frente.
-Dale, tarado-dijo-hacete la señal de la cruz y decí tres veces “Señor, protégeme de la Avispa gigante”.
Esa noche no dormí, y al día siguiente no fui a jugar a la pelota: inventé que me dolía la panza y me quedé toda la tarde mirando telenovelas con la mamá de Luciano.
A la noche tenía sueño pero sabía que con el miedo que aún tenía no iba a pegar un ojo. Sin pedirle permiso a Luciano, que dormía al lado, prendí la radio. Pasaban un tema de Julio Iglesias. Yo lo odiaba pero esa noche lo adoré porque sentí que me tranquilizaba.
La canción no había terminado cuando dejó de sonar y se escuchó un zumbido, quise acomodar la antena pero fue inútil se oía cada vez más fuerte.
Luciano se levantó de golpe, se persigno tres veces o no sé, porque fue muy rápido; salió de la pieza y cerró la puerta con llaves.
Me puse a llorar acurrucado en la cama y escuché que Luciano le decía a su mamá:
-Llamá a su casa. Que se lo lleven ya.

7 comentarios:

Ojaral dijo...

Esa avispa gigante pica más fuerte que mi abeja transparente.

Analía dijo...

¿Le parece? ¡Si van al mismo taller!

emmaysushermanas dijo...

Les recomiendo a ambos unos grillos curativos que los dejarán como nuevos!

Ana María Brito dijo...

Che Uds.estàn todos en la isa de Lost????

Bruja dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
taparoja dijo...

me encantó!
saludos!

Analía dijo...

Bruja: sos yegua marrrrrrrrta!! jajaja..