domingo, 18 de abril de 2010

Ella

El se dio cuenta después de que vieron la película por octava vez. Ella le daba la espalda en la cama, rechazaba el beso y su mano exploradora. Ella se quedaba suspendida, como si fuera una imagen congelada frente a los labios carnosos de Scarlett Johansson.
A Scarlett quería tocar, besar y tener en su cama esa noche. Con la mirada de "Perdidos en Tokio" y el pelo rubio y cigarrillo de "Vicky, Cristina, Barcelona"
-Es linda Scarlett- decía él a veces, buscando complicidad. Pero ella, de golpe se perdía de nuevo y la buscaba en las sábanas donde no estaba. Quería tocar el culo en forma de manzana perfecta que no encontraba. Quería comerle la boca como un bubalú. Es tan frutal Scarlett. El deseo la atravesaba a ella, aún estando con él, aún excitada con él. Y le gustó tener a Scarlett en el medio, y un poco a él también.
Ella quiso ser Scarlett y a la vez tenerla. Ponerse una peluca rosa y besarla en un ascensor frenado entre dos pisos de un hotel oriental. Tomar zake con Bill Murray, para luego tirarse en la cama en remera y bombacha, mirar una película y que sus piernas se rozaran. Y que afuera se escucharan bocinazo y ruidos intermitentes de jueguitos electrónicos.