lunes, 30 de enero de 2012

Cosas que te pasan cuando dormís y se te da por soñar

Soñé que estaba internada en un neuropsiquiátrico. No tenía pinta de hospital, era más bien una casona devenida en clínica.
Allí pasaba los días hábiles y los fines de semana podía volver a casa, siempre con un familiar.
Los sábados iba con mi abuela a Coto y me compraba de todo para llevarme; en esta oportunidad me regalaban lápices, marcadores y hojas. Pude entrar todo, pensé que no iba a ser así ya que uno de los internos se había clavado un lápiz en el cuello.
Entre mis compañeros, estaba Marce, compañera mía del taller con Juandé Incardona. Se había internado sola; sus padres estaban en Europa y no habían venido a verla todavía. En su cómoda tenía fotos de su familia.
Recuerdo que hubo un baile,y en un momento le decía a un grupo "Ojo con este lugar... siempre hay un loco dando vueltas".

lunes, 23 de enero de 2012

Cosas mías

En el capítulo de hoy: ODIO QUE SE OLVIDEN DE MI CUMPLEAÑOS.
No, ahora no; ya fue. Te olvidaste.

lunes, 16 de enero de 2012

Old

¿Qué es más síntoma de viejazo en verano?
¿Comprarme un vestidito en playa solo apto para quinceañeras con la mitad de mi masa corporal?
¿Querer dar una vuelta en banana?
¿Que refloten las ganas de hacerme un tatuaje?
Conformarme con una trencita ¿tal vez?
¿Pensar que voy escribir sin parar todo el año?

domingo, 15 de enero de 2012

Y como una dama mendocina,
me dispongo a bordar una nueva bandera
mi bandera. Mía.

domingo, 8 de enero de 2012

Saltar olas con él...


se lo extraña.

sábado, 7 de enero de 2012

Hay que escribir

Hay que escribir, cualquier cosa pero escribir. Lo primero que pase por la mente.
Hace poco vi un programa en Encuentro sobre el Cangrejo Fantasma, unos bichos divinos estéticamente. Llegan a la playa y hacen un pozo. Con la arena que sacan construyen una montaña que servirá para atraer a las hembras. Acá también gana el que la tiene más grande, dije, y es así. La cosa no es fácil, porque las olas tapan algunos pozos y los cangrejos salen a usurpar refugios de otros; se torean un rato (porque se torean sin trapo rojo) hasta que uno se retira.
Arriban las hembras, miran las montañas y se deciden. El macho sale a seducirlas; se observan un rato parece que se dijeran cosas como "¿siempre venís acá?", hasta que se mandan al pozo...
Cuando veo cosas como estas creo que alguna vez se hará un documental sobre las costumbres humanas. Que nos muestren así, como cangrejos migrando en masa a la Costa Atlántica cada verano.

miércoles, 4 de enero de 2012

Evita Montonera

Anoche soñé con mi amiga Eva. No la veía, nos mandábamos mensajes a través de un sistema rústico pero a la vez, innovador: ambas teníamos enfrente un papel grueso amarronado y con sombras en los extremos, como el del diario de Tom Riddle en Harry Potter. Yo escribía “Eva ¿cómo estás?” en alguna parte de la hoja, al azar y ella me respondía. Así la charla se extendía desordenada, ya que los recovecos para escribir se terminaban. Me gustaba eso de saber que estábamos frente al mismo papel, de conocernos la letra. No recuerdo la conversación, pero era algo gracioso, porque yo me reía y escribía “montonera, Eva ¡renuncie!”