martes, 30 de diciembre de 2008

Siguen los 80 en la Calle de Tierra...


Sonó el timbre en casa de Claudia. Ella abrió sin preguntar quien era (muy mal); no había nadie, pero en el piso habían dejado un sobre. Lo abrió y tenía un juego de papel carta y sobre con dibujitos de bebés, justo los que había visto con Nico a la salida del cole...
-Ahora vengo- le dijo Claudia a su mamá, y salió corriendo hacia la casa de Nico. Cuando llegó él estaba con su equipo de San Lorenzo:
-Pasá que justo está mi hermana con las amigas.
Claudia entró, y se sentó en el piso del living, allí estaban Laura y dos amigas. Una de ellas, Vicky, la miró mal:
-tenés re poquitos papeles, y todos iguales.
(Y sí, arrancar en el pasatiempo de los papeles de carta era arduo: si no tenías plata y podías comprarte varios juegos como para empezar a tener cantidad y variedad, tenías que negociar un dos por uno; y ni hablar de los "caseros", no valían nada en la ronda de intercambio).
Laura y Sandra, le cambiaron y hasta le regalaron algunos que tenían repetidos. Vicky ya tenía el de los bebés y no le sobraba ninguno para regalar.

Claudia estaba contenta y quiso saludar a Nico antes de irse. Lo encontró en la cocina haciendo la tarea: tenía el borratintas en la lengua.
-Es que se me está terminando- dijo con cara de asco mezclada con verguenza.
-Gracias por los papeles.
Nico no dijo nada. Estaba colorado mirando las cuentas que se desparramaban en el cuaderno.
-Bueno, me voy- le dijo Claudia- pero mañana en el recreo te muestro como bailo Flashdance.
-¿Ya te sale el salto?
-No. Pero me sale el trompo en el piso...aunque en el colegio no lo puedo hacer porque me ensucio mucho el guardapolvo.
- Bueno, hacé el número de Valeria Lynch.
-¿Otra vez? Lo hice la semana pasada...
-A mi me gusta.

Claudia sonrió.
-Me voy. Pedile a tu mamá que le ponga un poco de lavandina al borratintas vas a ver que funciona.
Nico la siguió con la mirada hasta que cruzó la puerta.
- Qué copada...

lunes, 29 de diciembre de 2008

Uno que trata...


de educar a sus hijos, de alejarlos de la tv basura y mientras se pueda, de la pornografía; se distrae un minuto y miren la partuza que se arma en el cajón de los muñecos.
(Pucca sí que la pasa bomba)

sábado, 20 de diciembre de 2008

El Gato



Esta es una historia real, porque es un sueño que tuve (así, tal cual) y me hizo despertar con una sonrisa:

resulta que yo tenía un gato. Era un gato arrabalero. El tipo la tenía muy clara: hablaba y le gustaba irse a Rosario cada tanto.
Parece que yo iba a Rosario seguido y él, en lugar de venir conmigo, partía unos días antes caminando.
En una oportunidad antes de emprender un nuevo viaje me dijo:
"Mirá que esta vez me quedo. Quiero vivir en Rosario"
y yo le decía, con tono maternal: "Pero a los rosarinos le dicen Comegatos...tené cuidado", y el me miraba como diciendo "loca, ya soy grande, me sé cuidar".
En el sueño yo sabía que a él le gustaba el bar El Cairo, y que allí había fotografiado una vez a Olmedo.
Era su lugar en el mundo.

Muy lindo pero extrañé a Fontanarrosa.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Eran los 80 en la Calle de Tierra

Nico y Claudia iban juntos a la primaria de calle Plutón (muy cerquita de la Calle de Tierra). Claudia entró en segundo grado, porque venía de otra ciudad y ahora su familia vivía en casa de su abuela.
-Me llamo Claudia, y cuando sea grande voy a ser una gran cantante como Valeria Lynch-le dijo a Nico en el primer recreo que compartieron, con unas Manón de por medio-aunque me sale re bien Rafaela Carrá ¿Querés ver?
Y se paró en el medio del patio y revoleó su cabellera castaña y rulosa
-Sí. Yo tengo rulos, pero mi mamá me dijo que si me porto bien cuando sea grande me va a comprar una peluca lacia y rubia. Aunque también sé que hay chicas que se planchan el pelo con la plancha ¡la de la ropa! pero tenés que poner un papel entre la plancha y el pelo porque sino te lo quemás.
Nico la miraba boquiabierto (casi se le caían los pedacitos de Manón a medio masticar). Era hermosa. No necesitaba peluca, ni plancha: eran tan lindos esos rulos caían como tirabuzones, y a Nico le encantaban los tirabuzones con salsa, y a veces con pesto.
Cuando dejó de mirarla, se avivó de que los chicos lo estaban llamando:
-tenés que aportar tu hoja para armar la pelota: Lucas ya se afanó una cinta scotch de la secretaría ¡Así que tenemos pelota!-le dijo Pablo levantando el gran bollo de papel.
Pero a Nico le daba cosa dejar sola a Caludia:
-¿No querés ir a cambiar papeles de carta con las chicas? Está mi hermana Laura, tiene un montón...no sé para qué, pero tiene un montón.
Claudia miró a las chicas sentadas en ronda en el patio, con cajas y carpetas abiertas en plena negociación:
-Lo que pasa es que.... no traje mis papeles de carta...están embalados todavía y mi mamá ni se acuerda donde los guardó y....-No sabía como seguir, y hasta le parecía que Nico se daba cuenta de que mentía-Aparte, estoy escribiendo una canción para mandarle a Valeria Lynch...-dijo mientras sacaba una libretita y una birome del bolsillo del guardapolvo.
-¿Si? Qué bueno ¿después me la mostrás?
-Dale. Cuando esté terminada, antes no. Andá que te esperan tus amigos...
Nico corrió hacia la cancha improvisada con arcos de buzos y camperas, y Claudia no escribió nada: hizo algunos garabatos mientras disimulaba no estar pendiente del partido.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mis recomendaciones a la RAE

Ya sé que está recontra mal decir más bueno ya que debe decirse mejor.
Todo bien, Señores de la Real Academia, pero fíjense que vuestra regla funciona con los objetos, por ejemplo: La lapicera Parker es mejor que la 303, pero al hablar de personas, de gustos, de cuestiones más relacionadas con la pasión, tendríamos que hacer una excepción:
Adrián Navarro está más bueno que una Chocotorta o Sawyer el de Lost está más bueno que comer con la mano.
Prueben cambiar el más bueno, con un mejor...pierde mucho ¿no?

Lo dejo a vuestro criterio, este es mi humilde aporte al desarrollo de nuestra lengua.

Muchas gracias

(Nota: el ejemplo de la Parker y la 303 no expresan la opinión de la autora. Los otros dos sí)

lunes, 8 de diciembre de 2008

Así es mi casa de La Calle de Tierra


Este es el plano original, hecho por Franco, futuro arquitecto, artista, chef y cantante de subtes.
La casa tiene de todo: dos plantas, un campito con plantas enormes y una huerta con tomatitos cherry.
También tiene un patio con lavadero, parrilla y una pelopincho.
Y si la soga que atraviesa el patio, no es suficiente para colgar toda la ropa, tengo una terraza, al lado de la chimenea. Una terraza que flamea así todo se seca más rápido.
Franco está pasendo entre las plantas, y ve a sus amigos que vienen por el camino a jugar.

martes, 2 de diciembre de 2008

De mis contactos en el mundo del espectáculo ( y de mi valiosa ayuda)

Nos citamos en un bar escondido , porque él no quería que nadie supiera que estaba en el país. Llegó encapuchado, con anteojos oscuros. Le pedí una ginebra, tomó un trago y me dijo:
- Estoy harto de salir en los diarios por mi escandaloso divorcio; yo soy un artista y fui grande, muy grande...
-Obvio-le respondí-si sos un groso.
-Era...ahora necesito renovarme. Mis temas siguen sonando, es cierto, pero a los pibes de ahora les interesan otras cosas. La tecnología, internet, tengo que pensar algo por ese lado...
Cuando escuché esas palabras me iluminé, agarré una servilleta, saqué una birome de la cartera y me puse a escribir, el intentó interrumpirme:
-Bancá que se me va la idea-le dije levantando una mano y sin separar la vista del papel. El puso cara de "Ok. seguí"
Cuando terminé, le puse el papel enfrente y le dije:
-Paul, ahí tenés lo que necesitás, ponele la música que quieras.
La leyó y su sonrisa lo dijo todo:
-Tenkiu- me dijo.
Le dí una palmadita en la espalda, lo saludé y me fui, porque sé que otros famosos también necesitan de mi en algún lugar...

Así nació este nuevo tema, espero que lo cantemos juntos algún día:

All you need is blog, all you need is blog,
All you need is blog, blog, blog is all you need.
blog, blog, blog, blog, blog, blog, blog, blog, blog.
All you need is blog, all you need is blog,
All you need is blog, blog, blogis all you need.

lunes, 24 de noviembre de 2008

El día que no conocí a Galeano (pero un poco sí...)


Maestro, ¿y dale que usted se mudaba a mi calle de Tierra?

Don Eduardo pasa muchas de sus tardes en el Café El Brasilero, en la Ciudad Vieja de Montevideo. Allí fui a conocerlo, hace algunos años. Caminé mucho, junto con Julio, por la ciudad:

-Leí en un montón de reportajes que va siempre a ese bar. Tiene que estar ahí.

Después de recorrer bastante, y de disfrutar de la amabilidad uruguaya (una moza me dio el teléfono de su casa "Ahí tengo el teléfono de Galeano, es muy amable; llamame esta noche y te lo paso") encontré el bar. Desde afuera se veían colgados los retratos del maestro:

-Es acá.

Entramos, muertos de calor (era enero) y le pregunté al mozo:

–¿Acá es donde viene Eduardo Galeano?

Mario, como se llamaba el mozo, me respondió con una sonrisa:

-Sí. Se fue hace diez minutos...

Me dejé caer sobre una silla, no podía creerlo. Mientras Mario comentaba que recién volvería el viernes, fecha en la que yo partía de vuelta a Buenos Aires, yo miraba mi ejemplar, viejo, rotoso de tanto subte de "El libro de los Abrazos", pensaba que me lo iba a llevar firmado.
Mario advirtió mi desilusión, y nos dijo:
-¿Quieren venir a esta mesa? Es donde se sienta siempre el Maestro.
Era un lindo gesto, que tenía más de premio que de consuelo después de de todo. Nos sentamos y pedimos café con medialunas.
No había nadie más en el bar. Mario nos hablaba desde el mostrador:
-¿Son argentinos? Yo fui varias veces a Córdoba.
Unos minutos después se sentó con nosotros:
-¿Saben que hay uruguayos que no conocen a Galeano? cada dos por tres vienen a hacerle una nota desde otro país, y algún cliente me pregunta "¿Quién es el señor"? ¡Qué verguenza!
Le conté que comencé a leerlo en la facultad; que para un cumpleaños mi vieja me había regalado los tres tomos de "Memoria del Fuego", lejos, uno de los mejores regalos. Hablamos de Uruguay, de Argentina de los escritores a los que llamamos rioplatenses para hacerlos un poco más nuestros.
-Bendetti-dijo Mario-cómo lloré cuando murió Avellaneda ¡Qué terrible! y qué buena la película que hicieron. Después nos mostró un autógrafo que decía "Para mi tocayo, con cariño".

Y así pasamos la tarde, los tres rioplatenses. Don Eduardo no estaba, pero nos había dejado algo en el aire, algo de sus pequeñas historias escritas en sus diminutas libretitas, donde cabe el universo.

(Hace unos meses cerraron el Café Brasilero, Galeano se mandó una movida enorme, que terminó con el dueño del lugar pidiéndole disculpas al Maestro y comprometiéndose a reabrirlo).




jueves, 20 de noviembre de 2008

Ensayo sobre la influencia divina en los miembros inferiores de unos pocos elegidos

(diálogo mantenido por chat durante el partido Argentina-Escocia 19-11-2008)

Sr. H- Gol de Diego
Yo-¿vos decís que poseyó a un jugador y e hizo el gol sin moverse del banco?
Sr. H- Sí. Poseyó a Maxi Rodriguez que es diestro, pero metió el gol con la zurda.
Yo- ¡No te digo yo!
Sr. H- es mentira, lo metió con la derecha.

Conclusión: el Diego, si quiere, puede depositar telepáticamente o como se le cantemente toda su zurdez en el jugador que esté más cerca del arco contrario (o en su defecto en el que se le cante).

lunes, 17 de noviembre de 2008

Y arrancó la fiesta


Y la tierra se perdió bajo la gente que bailaba, los chicos que corrían hacia la esquina donde se disponían a tirar cañitas con una botella de sidra vacía y los más grandes que revisaban los vasos de las mesas, para ver si había quedado alguno limpio donde servirse ananá fizz.

La pista invitaba: “Los Pibes”,tocaron un rejunte de rock nacional que iba a terminar con su versión “a todo punk”, como decían ellos de “Espadas y serpientes” . Nico, el vocalista, se colgó la guitarra de nuevo, alguien lo chistó desde un costado. Era Claudia. Nico largó la viola, con una sonrisa de oreja a oreja:

– ¿Me llamaste a mi? ¿Querés que hablemos?-le preguntó él-estás hermosa con esos rulos ochentosos, te parecés a las de “Las Primas”.

Claudia ya tenía mala cara, pero Nico comprendió que gracias a su comentario podía tenerla aún peor:

-Nicolás, sabés que el cierre de la fiesta lo tengo yo, te pido que termines con una balada, así me dejás al público tranqui ¿podés hacerme ese favor o es demasiado pedirte?

-Clau, vos me podés pedir lo que quieras ¿Nunca me vas a perdonar?

Claudia suspiró, se arregló el pelo y le dijo:

-Como quieras. Tenés cinco minutos porque mi show está listo.

Nico volvió al escenario arrastrando los pies, agarró la guitarra se dio vuelta y le dijo algo al resto de los miembros de la banda que pusieron caras de sorprendidos. Las luces bajaron, y la guitarra emitió acordes poco conocidos para los seguidores de “Los Pibes” (los habitantes de La Calle de Tierra, obvio). Nico se acercó al micrófono y comenzó:

No hace falta que me mires
No hace falta que lo digas
No hace falta que me expliques
cuando lloras o te ríes.
No hace falta decir
que me quiero morir a tu laaaado
Te amoooooooo

Loli, paró de levantar la mesa y me agarró de un brazo:

-decime si no le sale igual que a Lerner…yo siempre se lo digo, pero el inisiste con el pank y esas cosas, y se pone esos pantalones y la campera con el calor que hace y…

Casi no la escuchaba, la idea del clericó había prendido en más de uno; y si bien la abuela Hilda no había aparecido, toda la ensalada de frutas fue a parar a la mezcla.

Como pudimos, todos los asistentes rodeamos a la cumpleañera que estaba bailando frente a la tarima. Ella lloraba, y a cada uno nos decía:

-Gracias por venir, de verdad, no es porque esté borracha, de verdad, que linda fiesta…

Lo cierto es que los únicos sobrios eran los niños, los más chiquitos, a los que no dejaban jugar con petardos todavía: algunos miraban al escenario como diciendo “qué hammmmbre” y otros buscaban a sus padres entre las parejas que se iban armando al ritmo de la balada, para decirles “¿cuándo nos vamos?”

Cuando terminó, fue una ovación: La Bruja, Loli, el Padre Luis, las chicas del club, Homero y yo no parábamos de aplaudir, y hasta los pibes de la banda “Pisando cucarachas descalzo”, los metaleros de la Calle de Tierra al fondo, chocaron sus palmas y alguno llegó a decir, creo que el gordo Viruela, “Qué grosos son”.

Nico fue emocionado hacia Claudia. Ella lo miró con odio, le pegó flor de sopapo y siguió su camino hacia el micrófono.

-Pero si le djé al público re tranqui como quería ella…-le decía Nico al resto de la banda.

Las luces se apagaron de nuevo, y Claudia, toda Valeria y más Lynch que nunca, también cambió el orden de los temas y arrancó con “Qué ganas de no verte nunca más”. Nico, devastado, se sentó a tomar una cerveza en uno de los ángulos de la Pelopincho donde se enfriaban las bebidas.

El recital fue un éxito, y a pedido de la Bruja, Claudia cerraba el show con “La extraña dama”, las chicas estábamos como locas.

Claudia cantaba, y al llegar al verso de Mujer valoooooooor, de pronto se calló como si hubiera visto un fantasma. Todos nos dimos vuelta, y vimos llegar a la Abuela Hilda, maquillada y peinada de peluquería, con el trajecito que se había hecho para sus 85. Una diosa.

El gordo Viruela corrió hacia ella y la abrazó:

-Abuela, ¿Adónde te fuiste empilchada así? Pensé que se te habías ido a jugar al dominó con las chicas del geriátrico.

-¡Pero qué decís, nene! Me fui al programa de Galán

Nico dejó la cerveza, Claudia el micrófono, y con la Bruja y las chicas del club, sosteniéndonos entre nosotras, nos acercamos todos a ella. Hilda puso los ojos en blanco, suspiró y nos dijo:

-No. No me enganché a nadie…¡Eran todos viejos!

Y sí, nos reimos un rato largo. Lo lindo fue que cuando parecía que la fiesta terminaba, juntamos las sillas y seguimos cantando hasta que la voz se nos puso ronca.

Con las chicas del club quedamos en armar un homenaje a Cesar Banana Pueyrredón. Hilda se anota, con la condición de que no le contemos al nieto…

domingo, 9 de noviembre de 2008

Fiesta en la Calle de Tierra

El sol ya bostezaba sobre la Calle de Tierra, y me fui a comprar un naranjú al kiosco de Loli
-llegaste justo-me dijo-no tenía muchos porque tengo toda la heladera ocupada con ensalada rusa. Se viene la fiesta de la Bruja, por eso cerró temprano la peluquería, se llega a enterar que me hice la tintura sola me mata, mirá como me quedó ¿es medio naranja no? mi hijo me dice cabeza de zanahoria, ahí salió de bañarse hoy entró antes. No quedó nadie en la calle. Cuando hay fiesta es así, los chicos dejan de jugar a la pelota temprano porque hay que colgar los banderines, y poner las lucecitas, y sacar las mesas y las sillas. Parece que van a traer guitarras también, se va a poner lindo. Claudia dijo que iba a cantar, canta bien esa chica, hace todo Valeria Lynch. la abuela Hilda dijo que iba a traer ensalada de fruta, pero hace rato que no la veo, y a la verdulería no fue ¿Vos qué vas a llevar? Me imagino que no se te ocurrió hacer un matambre; eso lo hace siempre Berta, la costurera: te juro que sus matambres parecen cosidos a máquina.
-A mi me pidieron un bizcochuelo y que si podía prestar las lucecitas de mi árbol de navidad.
-y si tenés un alargue traelo, así sacamos el minicomponente a la calle, y si te sobra un ratito y me querés ayudar con la ensalada de frutas, me vendría bárbaro porque para mi que Hilda se fue al bingo; yo no le quiero decir nada a la familia, porque una queda como metida. De última, si aparece, usamos nuestra ensalada para hacer clericó. Qué rico que es el clericó.
-Yo tengo algo de fruta en casa-le dije-guardame el Naranjú, y poné el agua para el mate, vengo en cinco minutos.

Crucé hacia mi casa, el sol se despedía la Bruja salió, se paró a mitad de la calle y con leves movimientos de sus manos encendió las lucecitas escondidas entre los árboles.

No quería interrumpirla, pero cuando me vio la saludé y le dije bajito:
-Feliz cumple, Bruja...

Modernos los antiguos


Parque Patricios, donde la globalización llego hace 100 años.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Primer Tratado sobre la influencia del peronismo en la matemática del siglo XX

Yo cuando resto, y no me alcanza, le pido uno al compañero.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Emboles

Hoy: Emboles escolares

Qué embole los cuadernos Rivadavia de 100 hojas. Uno que soñaba con empezar un cuaderno nuevo, esta vez prolijo y subrayado todo con el mismo color, y con las puntas de las hojas sin doblar; pero no: el engendro de tapa beige, orgulloso de su obesidad celulosa, renovaba su contrato de alquiler en la mochila otra vez...
Después salieron los de 200 hojas, pero yo ya no estaba en el colegio. Me voy a comprar uno para cuando decida escribir "En busca del tiempo perdido Recargado"

domingo, 2 de noviembre de 2008

Y hay más en la calle deTierra

¿Así que usted quiere vivir en la calle Saturno 2021?-me dice Homero, el filetero-¿No le gusta la calle de Tierra?
Y bueno, pensé, después de todo, no sé nada de Saturno, sólo lo hice en telgopor junto con sus amigos del Sistema Solar en primer año, y nunca más supe de él. En cambio La Tierra es mi barrio en la jungla de la Vía Láctea.
-Igual, si le gusta Saturno, le hago un cartelito para la puerta y listo-me dice señalando la vereda de enfrente- acá cada uno tiene el nombre y el número que quiera, si total en la Calle de Tierra nos conocemos todos.
Agarra un pincel, lo embebe de pintura azul, y le da los últimos retoques al cartel Lo mejor que hizo la vieja es el pibe que maneja 368.
Miro hacia la vereda de enfrente y presto más atención a las direcciones: Aguantelacadé 125, Cartulina 1638 y un descolgado Av. Del Libertador 2689.
La calle de Tierra me está gustando, ya hay Naranjú y un metegol en la puerta del kiosco. Una nena viene saltando desde la esquina, tiene las rodillas sucias y en la mano un elástico enrollado; se para frente a Homero. El la mira, y de una lata saca algunas tizas:
-Tomá, andá y pintale las paredes a tu abuela.

lunes, 27 de octubre de 2008

En la calle de Tierra

Allí, donde estamos armando el picadito, hay escondido entre las casas un negocio chiquito: tiene cortinas plásticas donde dos nenas juegan a pasar, y dejar caer las tiras por sus espaldas.
Adentro, atravesando un patio lleno de plantas, llegás a la Pelu de la Bruja.
-Ay, nena pero mirate-me dice-tengo algo para tu blog, que me llegó recién.
-Sí, Bruja, es que comomecomplicolavida, es aún un niño, no sabe lo que quiere, salvo salir a jugar en esta calle y buscar la casa de Saturno 2021.
-bueno, vos dejamelo que con estos ruleros y un buen baño de crema te lo voy a dejar pipí-cucú. Vos mientras tanto sentate en la puerta tomate un Naranjú, y chiflame cuando pase el afilador, que tengo todas las tijeras que no me cortan nada.
-dale, ¿te traigo un Naranjú a vos?
-No, a mi traeme un chicle Bazooka, que me gusta el horóscopo.

martes, 21 de octubre de 2008

Calles

En algún lado, si me pueden informar ¿las calles tienen el nombre de algún planeta? Por ejemplo: "Los vigilantes de la panadería de Urano y Marte, son los mejores del barrio" o "el otro día nos agarramos a piñas en la placita de Neptuno y la vía, qué paliza que nos comimos".
Estoy buscando un PH, preferentemente en la dirección Saturno 2021. Apelo a vuestra buena voluntad. Gracias.

viernes, 17 de octubre de 2008

jueves, 16 de octubre de 2008

Ubicación



A veces como hoy, que me perdí en Parque Centenario, es bueno saber ubicarse:
llegué a Corrientes, me fijé para que lado iban los autos y me acordé que mi viejo me contó, que cuando murió Troilo, cambiaron la mano de Corrientes por única vez desde el Obelisco a Chacarita. Ahí supe donde parar un taxi, antes de perderme de nuevo.

Avisos Parroquiales

Este blog es de Literatura Universal; pero para ponerle un poco de onda empecé por mi (es que arrancar con los griegos está muy quemado).
Así que si usted es parte de este Universo, pase nomás y por favor consuma sanguchitos y bebidas de nuestro buffet.

Gracias

martes, 14 de octubre de 2008

Puente Pueyrredón

Me levanté y fui a pedirle el auto a mi primo, siempre se lo pedía cuando iba al bar de Solos y Solas. A la vuelta en un semáforo compré el diario. Miré la tapa mientras esperaba la luz verde y leí que habría un corte en Puente Pueyrredón. Ahí fue que se me ocurrió que un embotellamiento era el lugar ideal para conocer a una mujer.
Cuando llegué al piquete quedé desconcertado. Había pocos autos, la gente debió haber tomado por otros caminos para evitar el embotellamiento. Me quedé en el coche. Escuché música y leí el diario hasta que me dolió la cabeza de tanto estar encerrado. Después de pensarlo unos minutos decidí bajar y acercarme a los manifestantes. Eran unos cuantos hombres, lástima que las pocas mujeres que había debían ser las esposas. Estaban bien equipados: bombos, bandera y mate. Uno de ellos, hombre alto de contextura maciza, me preguntó:
— ¿Vos quién sos?
Tenía cara de pocos amigos, le respondí de manera amable:
—Francisco, mucho gusto ¿Ustedes son del Movimiento Patria y Bolas de Fraile?—les dije mientras leía una de las banderas— ¿Qué es eso? ¿Una rama del sindicato de pasteleros?
—No—me respondió— Con esa gente no tenemos nada que ver. Yo soy Juanca, el jefe.
Acepté un mate. Juanca me contó que reclamaban por el uso de crema pastelera no transgénica y artesanal. Hablaba del proceso de elaboración cuando se detuvo de golpe:
— ¿Pero vos que hacés acá? No serás rati.
— No, nunca. Yo busco una mujer.
Los otros hombres me deben haber escuchado porque se hizo un silencio. Les conté que estaba solo y de mis intentos fallidos de conocer a una mujer. Me pareció que algunos se aguantaban la risa, otros se alejaron del grupo pero llegué a oír carcajadas. Juanca mandó a dos compañeros a buscar pintura y “un buen trapo”. En menos de media hora los muchachos aparecieron con una bandera que decía “UNA MUJER PARA FRANCISCO. SIEMPRE EN LA LUCHA: MOVIMIENTO PATRIA Y BOLAS DE FRAILE”. El recurso me pareció un poco exagerado, pero Juanca dijo que la causa era más que noble y que se quedarían en el puente hasta que me fuera bien acompañado.
Ya íbamos por la enésima rueda de mate. El auto de mi primo se había convertido en el refugio de los hijos de los manifestantes. El embotellamiento no se armaba y los pocos autos que se aventuraban al puente pasaban sin problemas: los muchachos, a pesar de su espíritu combativo eran fáciles de convencer.
En un momento sentí que mi idea era un disparate. Las mujeres no aparecían y no me animaba a decirle a Juanca que me quería ir. Él parecía advertir mi desilusión, me pidió el celular para hacer un par de llamados. Los bombos no me dejaron escuchar con quien hablaba ni que decía pero era evidente que se refería a mi.
Estaba por cambiar la yerba otra vez cuando aparecieron cientos de mujeres por los dos extremos del puente: por el lado de la provincia, el Sindicato de Prostitutas de Avellaneda y desde capital, la Unión de Mujeres Públicas de Constitución. Pero lo más sorprendente fue escuchar como coreaban mi nombre.
— ¿Vos querías mujeres? ¡Ahí tenés! Elegí tranquilo, es gente amiga, lo mejor del mercado—me dijo Juanca orgulloso. No veía que los bandos estaban por enfrentarse en medio del puente. El caos estaba cerca. En una decisión de kamikaze me paré entre las meretrices representantes, que no paraban de insultarse, y grité:
—Por favor, escuchen, escuchen: yo soy Francisco.
El puente se silenció. Las mujeres dejaron de agredirse y me ofrecieron los más insólitos y completos servicios, pero las tuve que volver a interrumpir.
—Señoras, Ustedes merecen todo mi respeto pero la mujer que busco es una compañera para toda la vida. Una esposa.
Ambas jefas me miraron desilusionadas. Los chiquitos que dormían en el auto se despertaron con tanto grito. De a poco se asomaban por las ventanillas y les decían a sus madres si podían convidarles bolas de fraile a las señoras de poquita ropa.
La representante de Avellaneda llamó a una de sus chicas, una morocha muy bonita con actitud más bien tímida, y me dijo:
—Ella es Laurita, me tiene podrida con que quiere abandonar la profesión y casarse, se me enamora de los clientes, es un desastre. Si la quiere se la doy por la mitad del precio en que me la dejaron, para cubrir el vestidito que tiene ¿Vio? es nuevo. Laurita, dale, hacele una sonrisita al señor.
No sabía que decir: Juanca, Laurita, las representantes de Avellaneda y de Constitución parecían esperar mi veredicto. Por suerte sonó el celular. Mi primo estaba furioso porque los chicos le estaban usando el capó del auto para amasar. Lo había visto en la tele. El alboroto de la bandera con mi nombre y el arribo de las prostitutas habían atraído a la prensa. Le dije que yo me haría responsable de todo. Le estaba por cortar cuando, a manera de resarcimiento, me pidió que le llevara una docena de bolas de fraile que le encantaban.
Ahora sí el puente estaba lleno pero de manifestantes y curiosos que hacían cola tras una olla enorme colmada de bolas de fraile. Los muchachos las sacaban embebidas en aceite y las escurrían en una fuente cubierta de papel madera que desaparecía a los pocos segundos. Todo olía a fritura.
Todavía no había resuelto que hacer con Laurita, cuando los periodistas se abalanzaron sobre una visitante a la que no llegaba a ver bien. Tenía pelo rubio platinado y enormes anteojos. Se acercó a mí, dijo que se llamaba Marta que era artista plástica y que quería hacer la escultura de un cuerpo femenino de bolas de fraile que se llamaría “La mujer para Francisco”. Le agradecí sin saber bien porque y Juanca dio el visto bueno para comenzaran la obra.
Marta tuvo que insistir un poco pero consiguió que Laurita fuera su modelo. La hizo parar desnuda como a la Venus de Botticelli sobre un montón de bolas de fraile. Estaba roja y muy nerviosa, solo se movió para agarrar una hoja de diario y taparse lo que pudo. Los chicos, y algunos más grandes, repetían a los gritos: “Que se saque la hoja, que se saque la hoja”. Yo traté de acercarle mi saco, pero me miró y, con un gesto desafiante, dejó caer el diario y posó como una modelo profesional. Aproveché y me quedé observándola un rato, hasta que Juanca vino a buscarme, necesitaba que lo ayudara a limpiar: había crema pastelera por todas partes.
El trabajo de Marta duró varias horas. Laurita después de mucho vacilar se acercó y me preguntó si me gustaba la escultura. Mientras le alcanzaba su vestidito que había quedado en el suelo, le respondí
—Sí. Muy artístico, muy cuidado.
Estaba cansado, por suerte pude dormir en una carpa medio destartalada. El auto seguía oficiando de guardería sindical.
El sol pegaba fuerte en las nucas cuando levantamos todo para irnos. Marta tomó los últimos mates y les regaló la obra a los muchachos del Sindicato. Juanca me despidió con un abrazo y me dijo:
—La lucha debe continuar, compañero. Dentro de una semana nos encontramos acá.
Busqué un rato a Laurita en el puente pero al parecer se había marchado con las demás en la madrugada, según me dijeron los chicos mientras desocupaban el coche. Antes de irme, le pedí a Juanca el teléfono del burdel de Avellaneda.
Volví a mi casa solo, con varias docenas de bolas de fraile.
Pasaron varios meses, todas las semanas fui al puente, pero solo a matear con los amigos. La bandera la tengo colgada en casa tapando una mancha de humedad gigante, al lado de una foto autografiada por Marta y Juanca de “La Venus de Fraile”, como la bauticé.
No tuve mi embotellamiento deseado, pero la pasé bien. Hoy me animé: la llamé a Laurita y la invité a salir. Vamos a ver que pasa.

lunes, 13 de octubre de 2008

El gánster


Pocha, después de tanto tiempo, parecía saber cuando Néstor le iba a pegar: él se le acercaba despacio, mientras se sacaba el cinturón. Pero a los setenta y seis años, la agilidad no era la misma: hoy cuando Pocha llegó del almacén media hora tarde y sin la grapa, Néstor le arrojó lo que tenía más a mano: el teléfono inalámbrico. Ella pudo esquivarlo pero el teléfono, fue a dar justo a la caja de zapatos donde vivía el hámster de su nieta.

—No hay nada que hacer—dijo Néstor mientras miraba el interior de la caja—mejor así porque este gánster sólo nos traía gastos.

— ¿Y ahora que hacemos?—dijo Pocha— El bicho era de la Paulita ¿Qué le vamos a decir a la Paulita cuando venga?

Pobre bruta—murmuró Néstor y puso la pava al fuego. Cuando tuvo preparado el mate, hizo sentar a Pocha frente a él y le explicó el plan:

—Ahora me ponés al occiso en una bolsita que lo voy a llevar a la casa del cabo Benítez, ese infeliz tiene fondo para enterrarlo y no va a preguntar nada. Vos limpiá bien el inalámbrico y el piso, tirá la caja a la basura y no hables con nadie del tema ¿Me entendiste bien?

—Afirmativo—respondió asustada—pero ¿Qué hacemos con Paulita?

—Eso pensalo vos acordate que esto fue por tu culpa.

Néstor agarró la bolsita con el hámster y se fue. Pocha lloraba mientras limpiaba el teléfono:

—Paulita no va a querer venir más—repetía en voz baja.

Pasó una semana, el tema no se había vuelto a tocar hasta que Pocha, volvió de la verdulería con novedades:

—Néstor ¿A qué no sabés? Hace unos días, la Esther le mandó una carta a la Reina de Holanda, viste que siempre dice que son medio parientes pero yo no le creo.

— Y a mi qué carajo me importa—dijo Néstor mientras le daba golpes al televisor—esta porquería la voy a tirar en cualquier momento.

—Dejame que te cuente—dijo Pocha—la cosa es que la Reina, esta vez, le contestó y le mandó una canasta llena de tulipanes. No sabés que lindos tulipanes. Y a mi se me ocurrió escribirle también ¿Qué te parece?

— Se ve que a veces te funciona el cerebro, Pocha. Vamos a escribirle a la mina esa pero en vez de esos tulipanes de mierda, le vamos a pedir una tele nueva.

—Yo pensaba en un hámster—dijo Pocha y cerraba los ojos con fuerza por si se precipitaba la paliza.

Néstor pareció sorprendido y le preguntó a Pocha si le gustaba que le pegaran, porque él a la Reina de Holanda le iba a pedir una tele ¿Para qué querían otro gángster?

—Para limpiar nuestra conciencia—le respondió Pocha—aparte los holandeses son vivos, van a mandar un hámster más inteligente que el que teníamos y la Paulita va a estar contenta.

Néstor lo pensó unos minutos, mientras continuaba golpeando el televisor, y aceptó:

—Está bien pero por las dudas vamos a poner que somos parientes de ella. Si la Esther les metió semejante verso nosotros también.

Unos días después de enviada la carta, en el buzón del matrimonio apareció un sobre naranja con bordes dorados. Pocha no quiso abrirlo, esperó a que Néstor volviera del billar y se lo dio. Néstor leyó la carta en voz alta:

Estimados Súbditos de otras tierras: ¿Qué pasó con el hámster que tenían? Atentamente, La Reina de Holanda. P.D.: ¿Ustedes son parientes míos por parte de quien? Porque el único familiar que tengo en vuestro país es mi prima, la plebeya pero adorada: Esther.

—Pocha, vos estuviste hablando—dijo Néstor mientras arrugaba la carta.

—Te lo juro que no. No hablé ni con la Esther ni con nadie. Yo llevé la carta derechito a la embajada como me indicaste.

—Ya vamos a hablar yo y vos más tarde—dijo Néstor furioso y se sentó junto con Pocha a escribir una nueva carta:

Estimada Reina de Holanda: el gánster que teníamos, fue sustraído de ésta vivienda por el Cabo Benítez, de la seccional quinta. Y de paso le cuento que su prima no riega los tulipanes, lo hacemos nosotros porque sino se le van a morir en cualquier momento.

P.D.: Somos primos lejanos, muy lejanos.

—No te puedo creer—dijo Pocha nerviosa—Acusar al Cabo Benítez, un compañero de la fuerza y a la Esther, vecina de toda la vida.

—Ya te dije que Benítez es un infeliz y la otra, flor de chusma es. Ahora meté la carta en el sobre naranja ese, así no gastamos, despachala y de paso, comprame un tinto.

Muchos tintos pasaron hasta que una mañana el cartero volvió y les dejó un paquete. Cuando lo abrieron encontraron el cadáver del hámster asesinado.

Pocha se quedó inmóvil, Néstor no pudo pensar demasiado porque golpearon la puerta. Miró por la rendija:

—Es Benítez con la Esther—dijo Néstor que sudaba como nunca—no sabés las caras de culo que traen. La Esther tiene el sobre naranja. Cómo carajo tienen el sobre naranja

Pocha se puso a llorar. Los golpes a la puerta seguían cuando sonó el teléfono. Ella levantó el tubo con preocupación y preguntó quien era:

—Es Paulita, dice que llega hoy—le dijo a Néstor y cortó.

Como no tengo...

...a Mirta para que me filme, y encima tengo rulos, creo los emos se unirán por única vez a los floggers para correrme por las calles del Abasto (y pensar que tantos de esos ni saben de Luca...)Estoy con crisis profesional otra vez (sí, otra vez) no sé si quiero ser correctora literaria, quiero ser J.K Rowling, pero ya está inventada.
No quiero pensar en estas cosas, hoy que es Luningo, este lunes que parece domingo, aunque está "Telenoche"; pero en vez de ponerme a mirar a Rial, vi Zeigeist de nuevo, y en lugar de poner Cacho Castaña al mango, como me aconsejó mi amiga Doris, me puse a escuchar Pink Floyd y Radiohead.
Esta es mi carta de presentación, por lo menos por un rato; porque mañana me agarra la loca y me complico la vida con algo nuevo.