jueves, 5 de marzo de 2009


Franco y mamá, después de la tormenta

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No deja de sorprenderme su capacidad para manejar los diferentes tipos de lenguaje, aún los que carecen de la palabra...¡Gracias!

soyelhijodeorfilda dijo...

¿Acaso viajaste a Viena para saber que hay lenguaje aún sin palabras? De cualquier forma, no sé si será en una plaza liberada, pero sí sé que esas zapatillas "caminarán esas calles nuevamente".

Ana María Brito dijo...

Anònimo sabe mejorque nadie, del lenguaje sin palabras,todos los dìas tiene que interpretar miradas y silencios, no le hizo falta viajar a Viena.Y esas zapatillas ya volvieron a los charcos que las dejaron en ese estado,porque sus dueños todavìa disfrutan una caminata bajo la lluvia,madre e hijo en silenciosa complicidad.

juana dijo...

qué lindos los zapatitos de Franco...

margarita dijo...

qué olor a queso...

A D L V dijo...

Que ternura!