sábado, 17 de enero de 2009

No tenía cara de mayonesa...


Los sábados en los que venía a cenar César (ex compañero de pensión de mi papá en su época de soltería), mis viejos se quedaban mirando una peli con él, hasta muy tarde. No había videos, así que se deleitaban con lo que "Función Privada" les ofrecía (si, delen, tarareen la canción de Amarcord mientras leen, que yo lo hago mientras escribo).
A mis hermanos y a mi nos mandaban a dormir después del postre; pero un sábado, yo ya tenía 10 años, me dejaron quedarme: ¡ya era grande! y esa noche dieron "Esperando la Carroza": sí, ahora pueden dejar de tararear y hacer resonar en sus cabezas a China Zorrilla Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles; o a Brandoni Tres empanadas... (obviamente, levantando el pulgar, el índice y el mayor de la mano que prefieran).
Ya sé que puedo hacer un post larguísimo reproduciendo las frases memorables de siempre (de hecho tengo dos compañeros de laburo con los que me saludo diciendo "Abrite, una latita de cualquier cosa"), pero prefiero apelar (y respetar) el recuerdo que cada uno conserva de esta maravillosa película, que como los buenos vinos, con los años se pone mejor.

2 comentarios:

soyelhijodeorfilda dijo...

¡Qué dolor! Ya ni los viejos recuerdos vienen en blanco y negro.

Analía dijo...

¿Y quién te dijo que me lo acuerdo en colores?